Maquillaje desde 4000 A.C.

Martes, 16 Septiembre   

Aunque a los griegos les agradaba mostrar una apariencia natural y soslayaban el uso
de la mayoría de los cosméticos, aprobaban el colorete para las mejillas, y las
cortesanas realzaban sus tonalidades aplicándose primero polvos blancos. La gran
cantidad de plomo que contenían éstos, que durante los dos mil años siguientes
blanqueaban las caras, cuellos y bustos de las mujeres europeas, acababan por
deteriorar el cutis e incluso ocasionaban innumerables muertes prematuras.
Un producto europeo del siglo XVIII, elaborado a base de arsénico, llegaba incluso a
ser ingerido para conseguir una intensa palidez. Y lo peor era que daba resultado,
puesto que envenenaba la sangre y ésta trasportaba a los órganos menor cantidad de
hemoglobina y oxígeno.
Un popular depilador griego y romano, el oropimente, utilizado por hombres y mujeres
para eliminar el vello indeseable, no resultaba menos peligroso, ya que su
ingrediente activo era un compuesto arsenical.
El colorete era casi inocuo. Con una base de sustancias vegetales inofensivas, tales
como las moras y las algas marinas, se coloreaba con cinabrio, sulfuro rojo de
mercurio que es venenoso.